
- Ten en cuenta que no existe una “única opción correcta”. Tendemos a ser muy dicotómicos: o blanco o negro, o bueno o malo, y no tenemos en cuenta que diversos caminos se pueden acomodar a lo que a tu parecer puede solucionar tu problema. Incluso dentro de cada elección hay aspectos positivos y negativos de una solo decisión.
- Aísla el problema. Algunas situaciones no son como parecen. Se cuidadoso en no sólo mirar la superficie de los asuntos y tomar una decisión basada en ello. Por el contrario trata de entender y subrayar los asuntos que podrían efectivamente ser la fuente del problema. Si te permites a ti mismo examinar el problema desde diversas y numerosas perspectivas o ángulos, te encontrarás con que definirás el problema de diferentes formas. Entre más opciones tengas se ampliará de igual forma la opción de escoger la mejor elección.
- Evalúa los posibles caminos. Pensar y poner en una balanza los aspectos positivos y los aspectos negativos de una decisión te ayudará a tomar la decisión hacia donde la balanza más se incline. Sin embargo recuerda que a veces en un lado de la balanza puedes tener 10 pomitos de algodón y del otro lado puedes tener 1 solo lingote de oro, la balanza no se inclinará hacia donde haya mayor cantidad de elementos o aspectos, con uno solo importante para tí, basta.
- Decide tomar acción. Una vez has identificado y aislado el problema, el siguiente paso es decidir si sientes o no la necesidad de tomar acción ahora. A veces la mejor decisión es no hacer nada por el momento. Sin embargo, hay una diferencia entre hacer una elección de no hacer nada y procrastinar y evitar el lidiar con una situación incómoda.
- Reúne recursos. Idealmente es mejor reunir tanta información como puedas sobre la situación. Algunas veces ésto puede incluso implicar el consultar con un profesional o experto, lo que puede resultar beneficioso. Reúne tanta información como puedas, pero usa el sentido común. Reunir información puede ser una forma de retrasar cualquier acción basada en la premisa de que no cuentas con toda la información que sabes que está ahí afuera.
- Haz un plan. En otras palabras, toma una decisión. Haz analizado el problema, mirándolo desde diferentes ángulos. Ahora es tiempo de decidir cómo llevarás a cabo tu decisión.
- Visualiza tu plan de acción. No es posible anticiparse a las consecuencias de cualquier decisión que tomes, porque tomar una decisión implica algún grado de riesgo. Sin embargo, puedes hacer una prueba de funcionamiento sobre tu plan, visualizando las consecuencias potenciales de tu decisión. Usa tu “sexto sentido” o intuición. Si no te sientes cómodo con dicha decisión, no lo ignores y trata de entender la fuente de tu incomodidad.
- Toma acción. Haz completado exitosamente todos los pasos requeridos para una correcta toma de decisiones. Ahora es momento de tomar acción y pon tu decisión a funcionar. En este punto podrías sentir confianza respecto al trabajo que has hecho para poder tomar esta decisión y al mismo tiempo serás capaz de mantener esa sensación de autoconfianza mientras tomas acción.
- Propón una fecha para llevar a cabo tu plan de acción. No te quedes en el análisis eterno. Nunca vamos a estar 100% convencidos de la decisión que tomemos pero si no actuamos no avanzamos y no vamos a saber si la decisión que tomamos es la adecuada o no. Si te equivocas lo puedes tomar como un proceso de aprendizaje para no volver a cometer el mismo error.
- Ten en cuenta las contingencias. Pueden presentarse dificultades en el camino y recuerda que puedes hacer hasta donde tu esfera personal te lo permita y hasta donde la esfera personal de los demás o de la situación te lo permita, más allá no. No somos perfectos y las cosas no pueden salir siempre como las planeamos pero asegúrate de repetirte que intentaste hacerlo lo mejor posible.
- Asume el compromiso de la decisión que tomaste. Tomar decisiones es sinónimo de ser adulto, de crecer y madurar. Asumir la responsabilidad de las decisiones que tomas te ayudará a sentirte bien contigo mismo y no dependiente de los demás. El querer tenerlo todo es un pensamiento infantil. Piensa en el niño que no se decide si quiere helado de chocolate o de vainilla y hace pataleta. Cuando damos un paso hacia delante dejamos atrás el anterior. Si bien es cierto que podemos replantear nuestras decisiones, no podemos vivir siempre pensando “qué hubiera pasado si…” porque nunca vamos a saberlo.

Psicologa.co - Especialistas en Salud MentalDepresión Bogotá, ataque de pánico, ataque ansiedad, psicólogos en Bogotá, psicólogos, depresión, Ansiedad, psicologa, psicologa.co, ayuda psicologica, Psicoterapia, terapia depresión, sentido de vida, terapia ansiedad psicoterapia, depresión postparto, Salud Mental, stress, habilidades sociales, adolescentes, estres, stress, insomnio, sueño, ayuda psicológica, meditación, desempleo, anorexia, vejez, parejas, relaciones